No hay honor más grande que ser charolastra

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ArtCover por Mujercitos Magazine

Por Xavier Borges

Una película sobre un viaje de carretera de esos que te cambian la vida, pero que logra redefinir el significado de cambio, pasándose todo por la pinga. En pocas palabras, ese es el objetivo de la obra estrenada en 2001 por el mexicano Alfonso Cuarón, Y tu mamá también, filme que llevaría al estrellato a Gael García Bernal y a Diego Luna, que comparten elenco con la española Marisol Verdú.

Nominada al Óscar a mejor guion original, la película se presenta como una simple road trip movie sobre dos adolescentes que pertenecen a una especie de fraternidad, a la que ellos llaman Charolastras, con un manifiesto bastante peculiar. En un viaje a una playa llamada Boca del Cielo (cuyo paradero desconocen) los chicos se llevan con ellos a una mujer algo mayor y despechada, ustedes saben, “quimbeta”.

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Elenco de Y tu mamá también

El filme por momentos puede parecer simple y gracioso con muchachos fumando marihuana y tirándose pajas en dúo a costilla de Salma Hayek, pero contrastado con un entorno social complicado que intenta reflejar la situación de México en los comienzos del milenio. La constante presencia del narrador en la cinta, nos proporciona dosis momentáneas de los problemas de las clases más bajas; esto sin brindarle una seriedad innecesaria a la historia, pues los muchachos, a pesar de tener una conciencia política, viven ajenos a la realidad. Te dan todo crudo y en bandeja desde el comienzo, solo que es muy fácil distraerse con el carisma que desprenden los chicos y del objetivo principal de la historia, por lo que el desenlace resulta chocante.

Retrata sin tapujos la sexualidad de los jóvenes de una manera fresca y sincera, dejando a un lado los clichés convencionales en las “teen movies” americanas. Muestra los conflictos de las dos caras de la moneda con personajes para nada planos: Tenoch Iturbide, un niño pijo hijo de un político corrupto, y su mejor amigo Julio Zapata, un muchacho de clase media y familia liberal.

Ambos personajes son tan reales en sus conversaciones y conflictos que en el transcurso de la historia terminan pareciendo amigos tuyos. Odian la autoridad, tienen sueños grandes, se creen que son la tiza y no saben qué carajo hacer con sus vidas. No es que sea una proeza dibujar un sujeto con esas características, a fin de cuenta casi todos los jóvenes somos así. El mérito está en tomarlos en serio y no obviar su realidad.

Solo los grandes guiones te hacen alternar entre querer descojonarte de la risa y llorar más de lo que lo hizo Tres metros sobre el cielo a tu jevita la básica. Esos momentos de “¿Y esto que pinga es?” son lo mejor del filme.

La resolución de conflictos de los protagonistas; la necesidad del triunfo de la felicidad sobre toda la mierda de la que están rodeados; la capacidad de ver más allá del sexo, la droga, la muerte, la corrupción y la miseria: elementos todos que te obligan volver a verla incluso para entender por qué te gusta tanto lo que has visto.

En definitiva, el mayor mérito de la historia radica en la grandeza de romper estereotipos y mostrar la verdad, sin abandonar el objetivo de provocarte unas risas. No intenta meterse en un mar profundo porque nunca olvida lo que es realmente, una película para adolescentes.

La banda sonora durante todo el viaje es asombrosa, pasando por Café Tacuba, La Mala Rodríguez, Molotov, Frank Zappa, hasta llegar incluso a una escena en específico que te hará adorar “Si no te hubieras ido” de Marco Antonio Solís. Probablemente algún friki grumoso me diga cheo por esto. Ya sé que tienes una vecina que te la pela poniéndola todos los días. Pero hazme caso, la verás de otra manera. Además, lo mejor para descargar borracho son las canciones de corazones rotos. No me lo nieguen.

Deberíamos hablar con Ena Elsa para que pongan el filme en todos los preuniversitarios. En serio, un poco menos de charla sobre Maduro con sus ideas de reencarnación en pajaritos y algo más de cine en las escuelas no estaría nada mal. El celuloide ayuda a entender mejor los conflictos de la vida y del mundo en general. A fin de cuentas, a la mayoría de los adolescentes no les interesa la tensión política o los números de la zafra. Al menos una vez al mes, pongan a trabajar a los Atec-Haier, si es que todavía no se los han robado.

En resumen, si quieres ver algo para reírte y ver lo jodidos que realmente estamos, no busques más. Únete a los charolastras en una búsqueda de respuestas que pueden o no estar ahí, justo como Boca del Cielo, porque no hay honor más grande que ser un charolastra. Grita, encuérate, singa, prueba todo, pero ten claras las cosas y haz un esfuerzo por conocerte a ti mismo. Que ahorita te mueres y la gente hace chistes negros de eso.

“La neta es chida pero inalcanzable” (La verdad es la tiza, pero es inalcanzable): punto 5 del Manifesto Charolastra.

Written by

Revista Junior de cosas que te callas

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